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Objetivos conscientes y realistas

 

Adelgazar, apuntarse al gimnasio, leer los libros de la lista, ir más al teatro, viajar, retomar amistades, usar menos el móvil, aprovechar más el tiempo, parar un poco… y así un sinfín de metas que, como mucho, para primavera ya habremos olvidado. Pongámonos objetivos conscientes y realistas.

A groso modo, tomar consciencia de aquellas cosas que realmente queremos hacer, requiere de práctica y de tiempo. Llevarlas a cabo, de actitud. Imprescindibles: autoconocimiento y ser realistas.

Es decir, que tomar consciencia de lo que queremos conseguir, trabajándolo a diario, habiendo encontrado el tiempo necesario para ello, abarcando lo abarcable y teniendo una actitud activa, suponen un alto porcentaje de logro. Si además, nos lo planteamos como un reto u oportunidad, y le damos un sentido pragmático, estaremos muy cerca de lograrlo.

Así, te propongo que puedas cumplir algunos de los objetivos conscientes y realistas para este año.

  • Parar un poco. Todo el día haciendo sin cesar y cuando paras, ¿sientes algo de ansiedad o desconcierto? Tomar consciencia de ello ya es motivo para parar un buen rato, sin embargo, esto podría aumentar la sensación desagradable. Una opción asequible es marcarse un par de horas al día (por ejemplo, las 11h y las 18h) y parar sólo 5 minutos, estés haciendo lo que estés haciendo. Parar tu cuerpo y tu mente. Ve al baño de tu oficina, a un rincón de tu casa, a un aparte del campo o de la ciudad. Simplemente para y cierra los ojos. Reconócete en ese momento y observa lo que pasa (y lo que no pasa!). Quizás te sorprendas de poder parar: agradécetelo!
  • Ejercicio físico. ¿Subvencionar el gimnasio un año más? Una opción más factible es caminar a diario disfrutando de la ciudad. Sin pensarlo mucho. Salir a caminar sin más. Hacerlo a buen ritmo tomando consciencia de la pisada o del movimiento corporal. Aprovechar para descubrir los edificios, observar a la gente que va y viene (sin juzgarla y con amabilidad) y jugar a memorizar los nombres de las calles, son algunas de las cosas que se pueden hacer al caminar. Mindfulness cotidiano.
  • Leer todos los libros de la lista que nunca se acaba…materialmente es imposible!. Propongo parar, pensar y elegir los 2 libros más apetecibles en este momento. Una vez leídos, elegir otros dos y así sucesivamente. Leerlos con tranquilidad, disfrutándolos y dedicándoles el momento que se merecen. Es un regalo que te haces!
Momentos-conscientes-Mindfulness-Bienestar-Autocuidado

Mindfulness, son momentos conscientes que nos conectan con la vida

A veces pensamos que debemos dedicar al menos una hora diaria a cumplir nuestros objetivos conscientes y realistas, es decir, a todo esto y por ello no lo hacemos nunca. La percepción del tiempo nos abruma. Siendo realista, con dedicarle dos medias horas a caminar o 45 minutos a leer ya podríamos notar una notable percepción de bienestar y de orgullo por superar nuestras resistencias. Aprovecho para decir, que lejos de ser una actitud egoísta, podría percibirse como un acto de generosidad y de autocuidado. Tomar consciencia de ello, también es Mindfulness.

A través de Mindfulness desarrollamos la capacidad de conectar, de tener momentos conscientes. Es ahí donde está la clave: en conectar una y otra vez con el momento presente. Con nosotros mismos. Con nuestro ejercicio. Con nuestra lectura. Lo importante son los momentos conscientes. Eso es Mindfulness: momentos conscientes!

¿Quieres seguir esperando a tener una hora o te das una vuelta de media hora y le sacas el máximo partido al paseo? ¡¡Disfrútalo!!

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  1. Qué razón tienes! Me has abierto los ojos y voy a dedicarme unos momentos al día para mí. Me ha «calado» la parte que dices que no es un acto egoísta sino de generosidad y autocuidado… estar bien conmigo me va a ayudar a estarlo con los demás… mil gracias por tus palabras que aunque no lo creas, siempre me dejan huella.

    1. Gracias, Rocío, por compartir tu reflexión. Para cuidar, hay que cuidarse. Es una lección que solemos aprender con la edad, porque de pequeñas (sobre todo a muchas que nacimos antes de los 80) se nos educó en el cuidado ajeno percibiendo el autocuidado como algo egoísta, cuando realmente es todo lo contrario.